Un poder preventivo es un documento que se firma en una notaría. Su finalidad es dejar organizado quién ayudará a una persona si algún día no puede decidir por sí misma. En el caso de los mayores, con este papel, el padre autoriza a su hijo a realizar las gestiones en su nombre (operar en el banco, administrar sus bienes…), pero sólo en el momento en que pierda sus facultades mentales, que suele ser cuando se presenta una enfermedad como un diagnóstico de alzhéimer o una demencia avanzada.

La gran ventaja de contar con este documento es que, mientras el padre esté bien de salud y con la mente clara, el hijo no puede usar ese poder para nada. Así, el dinero y los bienes de los mayores se mantienen protegidos de manera muy sencilla, además de dejar todo listo por si en el futuro enferma, sin necesidad de ir a juicio ni depender de papeleos interminables.

🚨 ¡Importante! A partir de los 18 años cualquiera puede firmar este tipo de poder. Aunque es muy popular en la tercera edad, está diseñado para cualquier situación de incapacidad sobrevenida:

  • Un accidente grave que deje a la persona en coma o en estado vegetativo temporal/permanente.
  • Una enfermedad repentina o brote médico ( ictus, derrame cerebral, enfermedad degenerativa temprana…).
  • Situaciones sobrevenidas de salud mental o discapacidad que impidan temporal o definitivamente expresar la voluntad.

Este poder preventivo funciona como un «cinturón de seguridad jurídico» para cualquier adulto: si un día la vida te impide tomar decisiones, dejas elegido de antemano quién tomará las riendas sin que tu familia tenga que ir a un juzgado.